Circunvalación Oriente: infraestructura estratégica para el desarrollo de Ñuble
René Poblete Castañeda – Presidente Comité Obras de Infraestructura Pública CChC Ñuble y Consejero Nacional CChC
La aprobación de la Recomendación Satisfactoria (RS) el pasado 25 de marzo de 2026 para la Circunvalación Oriente de Chillán no representa únicamente el avance de una obra vial. La RS acredita que la iniciativa superó la evaluación técnica y económica del Estado, validando su rentabilidad social, viabilidad técnica y cumplimiento de las exigencias legales y ambientales, apta para recibir financiamiento público. Su impacto no solo se medirá en kilómetros construidos, sino en la capacidad de ordenar el crecimiento urbano, mejorar la competitividad logística y proyectar un desarrollo más equilibrado para Chillán y Chillán Viejo, considerando que los niveles de congestión han crecido sostenidamente en las últimas décadas y continuarán aumentando con el desarrollo urbano y económico de la intercomuna.
El proyecto contempla 23,8 kilómetros de extensión, conectando la Ruta 5 con distintos accesos estratégicos de la conurbación, mediante una infraestructura diseñada bajo estándares interurbanos y urbanos, con velocidades de operación entre 50 y 70 km/h, cuatro puentes, dos enlaces y obras complementarias de drenaje, iluminación, paisajismo y seguridad vial. Además, incorpora diseños de pavimentación, estudios ambientales, modelaciones de tránsito y evaluaciones económicas actualizadas, lo que demuestra un nivel de madurez técnica poco habitual en iniciativas regionales de esta escala.
Uno de los principales problemas que enfrenta hoy Chillán es que gran parte de los flujos interurbanos deben atravesar el área urbana para conectarse con la Ruta 5. Eso genera congestión, deterioro vial, tiempos de desplazamiento ineficientes y pérdida de competitividad. La Circunvalación Oriente permitirá precisamente desviar esos flujos de paso fuera del centro urbano, descongestionando sectores críticos y generando una red vial más eficiente y resiliente. Según la evaluación del proyecto, cerca del 10% de los viajes modelados corresponden a flujos interurbanos que utilizarían directamente esta nueva infraestructura.
Pero el valor estratégico de esta iniciativa va mucho más allá de la movilidad. La experiencia nacional e internacional demuestra que las ciudades que logran desarrollarse de manera sostenible son aquellas que planifican su infraestructura antes de que el crecimiento urbano las sobrepase.
Desde la perspectiva de la planificación territorial, esto es particularmente relevante para Ñuble. El 71% del trazado se emplaza en zonas urbanas, mientras que un 29% a zonas interurbanas. Por otra parte, el 77% corresponde a trazados completamente nuevos, lo que abre una oportunidad concreta para evitar expansiones desordenadas.
Otro aspecto importante es la magnitud de la inversión. El proyecto considera más de $136 mil millones entre obras, asesorías y expropiaciones, con una ejecución proyectada en etapas hasta 2030. Solo las obras civiles representan cerca de $92 mil millones, movilizando empleo, demanda de servicios, proveedores y actividad económica regional durante varios años.
Además, los indicadores técnicos respaldan la viabilidad de la iniciativa. La evaluación económica concluye que las tres etapas son socialmente rentables, con tasas internas de retorno superiores al 5,5% y beneficios económicos asociados a reducción de tiempos de viaje, costos operacionales y mejoras en conectividad.
El desafío ya está corriendo. En ese sentido, resulta urgente que el Ministerio de Obras Públicas, la Dirección de Presupuestos y el Gobierno Regional de Ñuble avancen en la asignación y formalización de los recursos necesarios para su ejecución.
Ñuble no puede seguir esperando una infraestructura pensada para una región que ya creció y que seguirá creciendo.
