La Catedral de Chillán
Toda edificación, pública o privada, tiene una historia previa a su construcción y luego un relato post construcción, que va constituyendo la historia del edificio. Porque las obras de arquitectura no son esculturas, son artefactos utilizados por el ser humano, sin éstos no existirían, por lo tanto son estructuras vivas. Es el caso de la Catedral de Chillán, que tiene una historia tan desconocida como apasionante.
La Catedral original, que resulta completamente destruida con el terremoto de 1939, era de estilo neoclásico y barroco, imponente en una ciudad pequeña como el Chillán de la mitad del siglo pasado. Tal vez por ello sería que el obispo de la época toma la decisión de reemplazarla por otro edificio igualmente emblemático. Y le encarga a un sobrino que se estaba titulando de arquitecto un «edificio moderno». El sobrino hace el diseño que hoy conocemos y que se transformó en el símbolo de la ciudad con el paso de los años.
Hay que decir que los feligreses de la época, no todos por cierto, conservadores, se opusieron a esta nueva arquitectura, como seguramente se habían opuesto siglos atrás, cuando allá por siglo X aparece sin solución de continuidad el gótico. La nueva catedral es eso, un edificio totalmente original en cuanto a arquitectura religiosa, no tiene precedentes. No obstante ello, tiene un referente arquitectónico, son los hangares construidos en 1923 en el aeropuerto de Orly, para albergar los dirigibles de la época. En ellos se habría inspirado el arquitecto para producir este edificio que se transformó en la marca de la ciudad de Chillán. Obedecen a la misma lógica estructural, son arcos continuos, que al igual que en la catedral dejan espacio para que entre la luz, factor que es magistralmente manejado por el arquitecto de la catedral de Chillán. Fue tan el impacto que produjo en ese momento en los feligreses conservadores está inédita forma de nueva arquitectura religiosa, que el arquitecto tuvo que viajar al Vaticano para explicar y justificar su proyecto.
Hay que decir que este fue su proyecto de título en la Universidad Católica, su nombre Hernán Larraín Errazuriz. Los jerarcas del Vaticano con visión de futuro aceptaron la propuesta y se iniciaron los trabajos para la construcción de la catedral de Chillán, edificio notable por su arquitectura y por su simbolismo.
Por otro lado está orientada de oriente a poniente lo cual permite trabajar la luz adecuadamente de acuerdo a los ritos religiosos, a su vez la cruz que está a su lado, tiene 33 metros y simbolizaría las 33,000 víctimas que arrojó el terremoto de 1939.
Cuando una arquitectura cumple con su rol funcional como es en este caso una actividad religiosa, sumando a los valores estéticos y plásticos como es un edificio que está emplazado en pleno espacio público y con un rol simbólico como es el hecho de haber sido el emblema a la reconstrucción, esa edificación se aproxima a la perfección. Desde esa perspectiva la catedral de Chillán es probablemente el edificio más singular y de mayor valor patrimonial de la ciudad de Chillán.
