Presidente José Antonio Kast presenta ambicioso plan de reconstrucción nacional centrado en seguridad, crecimiento económico y fortalecimiento social
Mandatario rindió cuenta de sus primeros 82 días de gestión y delineó una hoja de ruta para enfrentar las crisis de seguridad, economía y bienestar social que afectan al país
En una extensa cuenta pública ante el Congreso Nacional y el país, el Presidente de la República, José Antonio Kast, realizó un balance de sus primeros 82 días de gobierno, destacando que Chile enfrenta una triple emergencia: de seguridad, económica y social. En ese contexto, anunció una serie de medidas destinadas a recuperar el orden, impulsar la reactivación económica y fortalecer el bienestar de las familias chilenas.
El jefe de Estado sostuvo que su administración recibió un país con importantes dificultades fiscales, altos índices de delincuencia, desempleo persistente y una creciente desconfianza ciudadana en las instituciones. Sin embargo, aseguró que existe una oportunidad histórica para revertir esta situación mediante una gestión basada en la responsabilidad, la eficiencia del Estado y la recuperación del crecimiento económico.
En sus primeros anuncios, el mandatario adelantó la creación de un Registro de Vándalos e Incivilidades, que contempla una serie de infracciones y delitos. Explicó que algunos de los autores de estas acciones arriesgan la pérdida de beneficios sociales como la gratuidad en la educación superior, la Pensión Garantizada Universal (PGU), o el subsidio de arriendo.
En materia económica, el mandatario alertó sobre las sombrías cifras de crecimiento económico y de desempleo e insistió con que su Administración ha recibido las cuentas fiscales desordenadas desde el Gobierno anterior. El presidente Kast anunció un bono para las familias más vulnerables con hijos menores de 13 años y el ingreso de indicaciones al proyecto de sala cuna universal.
El jefe de Estado ha dicho además que enviará un proyecto para fusionar los ministerios del Interior y la Secretaría General de Gobierno.
Uno de los principales ejes de la intervención presidencial estuvo centrado en la seguridad pública destacando una disminución preliminar de los homicidios durante los primeros meses del año. Anunció el fortalecimiento de la presencia policial en barrios, carreteras, puertos y fronteras.
Entre las medidas anunciadas se encuentra la creación de siete Fuerzas de Tarea especializadas para combatir fenómenos como el crimen organizado, el narcotráfico, el secuestro, el sicariato, los delitos informáticos y la violencia en la Macrozona Sur.
Asimismo, adelantó una agenda legislativa que contempla endurecer las penas contra el crimen organizado, ampliar las facultades policiales, reforzar el control migratorio y sancionar con mayor severidad a quienes participen en actos de violencia o vandalismo.
En materia económica, el Presidente calificó como compleja la situación fiscal heredada y reafirmó el compromiso de su gobierno con la responsabilidad presupuestaria. Anunció medidas de ajuste y eficiencia del gasto público, junto con un plan orientado a recuperar la inversión y acelerar proyectos productivos actualmente detenidos por trabas administrativas.
El objetivo planteado por el Ejecutivo es alcanzar un crecimiento económico del 4 por ciento y reducir la tasa de desempleo al 6 por ciento, generando al menos 300 mil nuevos puestos de trabajo.
También destacó el impulso a sectores estratégicos como la agricultura, la minería, la energía, la innovación tecnológica y la inteligencia artificial, buscando posicionar a Chile como un actor relevante en las industrias del futuro.
En educación, adelantó reformas para fortalecer la disciplina escolar, aumentar la participación de las familias y mejorar los aprendizajes en lectura, escritura y matemáticas.
Respecto al déficit habitacional, comprometió acciones para reducir la burocracia en los programas de vivienda, ampliar el acceso de la clase media y habilitar nuevos terrenos para la construcción de viviendas sociales.
En su mensaje el mandatario convocó a todas las fuerzas políticas a trabajar en conjunto para enfrentar los desafíos del país, enfatizando que la reconstrucción de Chile requiere acuerdos amplios y colaboración entre el Gobierno, el Congreso y la ciudadanía. ‘Chile puede volver a levantarse. Chile puede volver a ser un país modelo en seguridad, libertad y prosperidad’, afirmó, reiterando que la emergencia que enfrenta el país debe convertirse en el punto de partida para una nueva etapa de desarrollo.
El Presidente concluyó su discurso de 2 horas 25 minutos asegurando que los mejores días de Chile están por venir y llamó a los ciudadanos a mantener la esperanza, la unidad y el compromiso con el futuro del país. Luego de ello el mandatario abandonó el salón de honor del Congreso Nacional para regresar al palacio de Cerro Castillo, en Viña del Mar, para concretar una reunión con su gabinete.
