Coihueco y la Diócesis de Chillán despiden al padre Manuel Mosquera Sánchez, destacado sacerdote y gestor social
La comunidad católica de Ñuble se encuentra de duelo tras el fallecimiento del presbítero Manuel Mosquera Sánchez, sacerdote español que dedicó más de cinco décadas de servicio pastoral y social a la Diócesis de Chillán
Con profundo pesar, la Diócesis de San Bartolomé de Chillán informó el fallecimiento del padre Manuel Mosquera Sánchez, quien actualmente está siendo velado en la Parroquia Sagrado Corazón de Coihueco, lugar donde desarrolló gran parte de su ministerio sacerdotal.
La comunidad diocesana, amigos y fieles han sido convocados a participar de las distintas eucaristías que se celebrarán en el templo parroquial para agradecer su vida y acompañar a su familia y comunidad en este momento de fe y esperanza cristiana.
Entre las ceremonias programadas destaca la Santa Misa que celebrará el Presbiterio de la Diócesis de Chillán el martes 2 de junio a las 11:00 horas, en acción de gracias por la vida y el ministerio sacerdotal del religioso. Asimismo, el miércoles 3 de junio, a las 10:00 horas, se realizará la Misa de Exequias que dará paso a sus funerales.
El padre Manuel Mosquera Sánchez nació el 27 de junio de 1931 en la villa de Quiroga, provincia de Lugo, España. Llegó a Chile el 17 de julio de 1969 para integrarse a la Diócesis de Chillán, iniciando una extensa labor pastoral que lo llevó a servir en las parroquias de San Ignacio, Yungay, Cachapoal, San Fabián de Alico y Coihueco.
En 1988 asumió como párroco de Coihueco, donde concretó algunas de sus obras más emblemáticas, como la creación de una clínica de rehabilitación para alcohólicos, la renovación de las 29 capillas de la comuna, la ampliación del cementerio parroquial y la creación del Colegio Parroquial Lorenzo Mondanelli en 1991.
Paralelamente, durante más de dos décadas dirigió la revista ‘Nuestro Camino’, promoviendo la comunicación y la información entre las distintas comunidades de Ñuble.
Su incansable labor pastoral y social fue reconocida a nivel nacional cuando, en marzo de 2012, el Parlamento chileno le otorgó la nacionalidad por gracia.
Hoy, la comunidad de Coihueco y toda la Diócesis de Chillán despiden a un sacerdote cuyo legado permanece vivo en las instituciones que fundó, en las obras sociales que impulsó y en el recuerdo de miles de personas que fueron beneficiadas por su compromiso con el Evangelio y el servicio a los más necesitados.
