Técnico de Ñublense relató sus vivencias en charla para monitores del fútbol amateur y talleres municipales
Juan José Ribera repasó los momentos duros y dulces de su carrera, detalló los aspectos que considera clave en su metodología y llamó a los futuros entrenadores a ser primero ‘buenas personas’
El técnico de Ñublense y exfutbolista profesional, Juan José Ribera, protagonizó un enriquecedor conversatorio con monitores del fútbol y de talleres deportivos del municipio de Chillán, en el marco del Ciclo de Charlas sobre “Deporte y Salud” que organiza la Dirección de Deportes y Recreación del municipio chillanejo en la sala de conferencias del estadio Nelson Oyarzún.
El “Coto” repasó los momentos duros y dulces de su carrera, detalló los aspectos que considera clave en su metodología y llamó a los futuros entrenadores a ser primero “buenas personas” a la hora de formar futbolistas.
‘Quiero agradecer esta invitación que me hizo la Municipalidad de Chillán, la presencia de los muchachos, las buenas preguntas para poder transmitir experiencias y apoyar a alguien que sienta inquietud para iniciarse en esta carrera’, confesó Ribera, tras una exposición que fue sellada con aplausos y el cariño de los asistentes que le pidieron fotografías y firmas de camiseta.
Ribera, nacido en Temuco, reveló que, desde sus inicios como futbolista en la Universidad Católica, supo lo que era el ‘sacrificio’ ya que salió a buscar mayor continuidad a los fríos Osorno y Puerto Montt, pero tuvo la dicha de volver a la UC, ser campeón, aprender ‘de los grandes’, levantar la copa con clubes como al UdeC y Unión Española y sellar su carrera en otros clubes, como el propio Ñublense, manteniendo siempre un sello.
‘Si les puedo dar un consejo, aunque no tengo la verdad, es que siempre sean buenas personas. Traten bien a sus pares. A los jugadores, compañeros, personal de trabajo. De mí, en los 10 clubes que he estado cómo entrenador, podrán decir que fui malo, más o menos o bueno, pero jamás mala persona’, destacó el ‘Coto’, quien reconoció que en sus inicios dirigió talleres de fútbol municipales con niños en riesgo social en la Municipalidad de Temuco y luego armó una escuela de fútbol de la UC, en Angol.
De dulce y agraz
‘Nunca me gustó dirigir a niños, porque considero que es complejo, pero después me casé y tenía que generar recursos, así que en Angol me puse con la escuela de fútbol. Yo no podía esperar para poder trabajar’, contó.
También recordó que ha vivido momentos de alegría en el fútbol como cuando llegó a semifinales de la Copa Sudamericana con Coquimbo Unido, pero también tristes como cuando descendió con el cuadro pirata y perdió a sus padres en un año, golpe que lo obligó a dejar la banca de Deportes Temuco y luego Curicó Unido.
‘A veces pensamos que podemos con todo, pero los técnicos somos personas y debemos también cuidar las emociones’, remarcó Ribera, quien considera clave el apoyo psicológico para los jugadores.
‘Sí, es importante y ayuda. Pero en el inicio de los procesos, porque después siento que puede generar otro efecto porque cuando el equipo andaba bien, nadie hablaba del psicólogo deportivo, pero ahora entró en esta racha, y todos hablan del sicólogo, pero en síntesis, siempre ayuda’, expresó el joven entrenador de 46 años, quien ha convivido con momentos duros.
‘He peleado nueve veces el descenso y es complejo’, comentó.
Llamó a los entrenadores a cultivar las relaciones humanas, el diálogo y el conocimiento en los camarines, porque ‘un jugador que no conoce a su compañero, nunca se va a jugar la vida por él’.
Resaltó que sin sacrificio no se llega arriba. Y puso el ejemplo de Bastián Muñoz, canterano de Ñublense, quien viaja una hora y media para llegar a entrenar a Paso Alejo. ‘Y nunca se queja, entrena feliz’, contó.
También destacó a Lucas Molina, quien supo entender la importancia de un apoyo emocional extra para potenciar sus capacidades y manejo de situaciones de alto estrés.
Finalmente, hizo un llamado a sus interlocutores: ‘Tengan paciencia, mucha paciencia , porque esta carrera es hermosa, pero es difícil’, sentenció siempre con una sonrisa optimista.
