Amenazas de tiroteos en colegios alertan por fenómeno de imitación
Avisos en distintos puntos del país han obligado a suspender actividades y activar protocolos, generando preocupación en comunidades educativas y poniendo el foco en el impacto de redes sociales y conductas replicadas
Una serie de amenazas de tiroteos en establecimientos educacionales a lo largo del país ha encendido las alertas en las comunidades escolares, obligando a suspender clases, evacuar recintos y activar protocolos de seguridad. Aunque en la mayoría de los casos no se han concretado hechos de violencia, el impacto en estudiantes, docentes y familias ha sido significativo, generando un clima de temor e incertidumbre.
Desde el ámbito académico, el Dr. Sergio Gatica, académico de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), jefe del Magíster en Psicopedagogía y Educación Especial e investigador del Centro de Investigación en Educación y Desarrollo (CIEDE), plantea que este tipo de situaciones podría explicarse por dinámicas propias del entorno digital.
‘Esta situación responde a modas que se imponen en redes sociales en forma de ‘desafío’, donde se incita a realizar este tipo de acciones. Tengo la impresión de que, en muchos casos, se trata de estudiantes con algún tipo de dificultad psicológica, porque no es razonable que una persona en equilibrio promueva el miedo y genere estados de alerta extrema en los establecimientos. Es una tendencia muy dañina para las comunidades’, señala.
El especialista advierte que estos comportamientos no necesariamente responden a una intención real de concretar un acto violento, sino a la búsqueda de validación o notoriedad. En ese contexto, el Dr. Gatica descarta una relación directa con la discusión sobre la restricción del uso de celulares en las aulas. ‘No creo que exista relación entre ambas cosas. Limitar el uso de teléfonos en clases es positivo, porque mejora la atención y reduce la exposición a contenidos inadecuados. Sin embargo, el origen de estas conductas (violentas) ocurren fuera del ámbito escolar, en espacios donde los estudiantes sí tienen acceso a redes sociales, y muchas veces se expresan a través de rayados en baños, pasillos o salas’, explica.
En cuanto al fenómeno de fondo, el Dr. Gatica lo vincula a procesos sociales ampliamente estudiados. ‘Las personas tendemos a imitar a nuestros semejantes en distintas dimensiones, como la forma de hablar, de vestir o de comportarnos. En el caso de los jóvenes, esta imitación puede estar influida por figuras con presencia en redes sociales, especialmente cuando buscan validación o reconocimiento. Sin embargo, lo preocupante es que se estén replicando conductas que afectan la tranquilidad de las comunidades educativas’, sostiene.
El académico de la UCSC advierte que las consecuencias de estos episodios van más allá de la alarma momentánea: ‘Se pierden horas de clase, se afecta la concentración y se movilizan recursos humanos, económicos y de tiempo que podrían destinarse a procesos educativos. Son efectos negativos que no debieran normalizarse’.
En este contexto, el Dr. Sergio Gatica enfatiza en la necesidad de abordar el fenómeno desde una perspectiva integral, que considere la educación socioemocional, el acompañamiento a estudiantes y el fortalecimiento de estrategias preventivas, con el fin de resguardar la seguridad y el bienestar de las comunidades educativas.
