‘El Jardín de Constanza’ crece en Ñuble gracias al programa Capital Abeja y apoyo del Gobierno Regional
En Ñuble, esta herramienta se ha consolidado como un pilar clave para el ecosistema emprendedor, evidenciando que detrás de cada proyecto hay historias de esfuerzo, superación y proyección
En la región de Ñuble, el emprendimiento femenino continúa consolidándose como un motor de desarrollo local. Así lo demuestra la experiencia de ‘El Jardín de Constanza’, iniciativa que ha logrado fortalecer su crecimiento gracias al programa Capital Abeja Emprende, impulsado por Sercotec y apoyado por el Gobierno Regional.
Este fondo, que entrega financiamiento de hasta 3 millones 500 mil pesos por beneficiaria, busca no solo aportar recursos económicos, sino también brindar acompañamiento, capacitación y herramientas de gestión para potenciar negocios liderados por mujeres. La iniciativa ha permitido que diversas emprendedoras de la zona transformen ideas en proyectos sostenibles, con impacto tanto económico como personal.
Una de ellas es María Constanza Navarrete, emprendedora de Chillán, quien ha desarrollado un negocio enfocado en la venta y propagación de plantas. Su proyecto nació en 2018 como un hobby ligado a su gusto por la jardinería, el cual fue tomando fuerza tras su matrimonio, instancia en la que regaló suculentas como recuerdo a sus invitados.
‘Después la gente me enviaba fotos de cómo crecían las plantas, y ahí me empezó a gustar cada vez más’, relató. Posteriormente, con la llegada de la maternidad, decidió transformar esta afición en una fuente de ingresos, iniciando un proceso autodidacta de aprendizaje.
Durante la pandemia, Navarrete aprovechó el tiempo para propagar especies y generar stock, proyectando el crecimiento futuro de su emprendimiento. Sin embargo, fue la adjudicación del Capital Abeja lo que marcó un punto de inflexión en su desarrollo.
‘El fondo fue clave para poder crecer y formalizar mi emprendimiento. Pude invertir en muebles, insumos, implementar un techo exterior y un letrero publicitario, que fue fundamental porque antes nadie sabía que existía’, explicó.
Gracias a estas mejoras, su negocio ha logrado mayor visibilidad y flujo de clientes, consolidándose en el mercado local. A mediano plazo, la emprendedora proyecta continuar expandiendo su producción mediante la propagación propia de plantas, mientras que a largo plazo aspira a adquirir un terreno para desarrollar un vivero de mayor escala.
‘Me gustaría transformarme en proveedora de otras personas que venden plantas en ferias o mercados. De hecho, ya estoy abasteciendo a algunos emprendedores’, adelantó.
Asimismo, hizo un llamado a otras mujeres a confiar en sus capacidades y atreverse a postular a este tipo de iniciativas. ‘Muchas veces una piensa que no sabe cómo hacerlo, pero si no lo intentas, nunca vas a saber’, afirmó.
Desde Sercotec destacan que programas como Capital Abeja Emprende buscan precisamente generar oportunidades reales para las mujeres, fortaleciendo no solo sus negocios, sino también su autonomía y confianza.
